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miércoles, 27 de julio de 2016

PINTUREANDO

En esta foto se ve que parte de la pintura de la pared del patio está estropeada por aquello de las humedades de capilaridad... etc.

Para intentar solucionarlo (y siempre con el imprescindible asesoramiento técnico), compré pintura de silicato que -a tenor del precio- tiene que ser mano de santo: ya veremos con el tiempo lo que pasa, y el otro día me lancé al tajo.

Lo primero, quitar la pintura plástica. No toda, sino lo que estaba suelto en la parte baja de la pared. Pues no se trata de volver a pintar todo el patio, ¡que horror! Así que, poco a poco, la quité hasta una línea y esa zona la pinté con esa pintura especial. 

(Inciso: estábamos a unos 32º en ese momento, pero con el toldillo de sombreo y que aquí yo aguanto mejor el calor... pues a pintar!).


Ya se ve terminada. Un pelín diferente ha quedado el color, pero teniendo en cuenta que son pinturas diferentes, y que me lo prepararon a ojo, casi ni se nota.
Hay otras zonas que están esperando su turno, y ¡cualquier día de estos las dejo niqueladas!

miércoles, 1 de julio de 2015

FIN DE FIESTA

Siempre que se hacen obras, parece que no se van a terminar nunca. Un día... otro día... un fin de semana... llega el lunes... pasa el tiempo y parece que siempre han estado ahí y -lo que es peor- que van a perdurar eternamente.

Pues no es así. Lo puedo certificar. Llega un momento en que los albañiles recogen todas sus cosas... ¡et voilà! La obra acabada y la casa vacia.

La obra acabada significa que está TODO sucio y lleno de polvo (hasta el más recóndito rincón: no se libra nada). Ahora toca limpieza y zafarrancho. Y tampoco viene mal hacer una limpieza a fondo, aunque sea una vez al año, así que aprovechamos.

Y todo este rollo para decir que sí. Se han ido mis gremios y ya han terminado.

martes, 30 de junio de 2015

CASI FINALIZADO

Aquí la secuencia de cómo ha ido avanzando el solado:











En cuanto se limpie todo y pueda volver a poner todas las cosas en su sitio, ¡no me lo voy a creer! Ya subiré una foto del resultado final. Y aun a pesar de todo el desorden que hay... ¿a que está bonito?

lunes, 29 de junio de 2015

EMPIEZA LA SEMANA


Llega el lunes y se reanuda la tarea. Hay que seguir poniendo la grava. Previamente se conecta el desague con la arqueta de la esquina, como se puede ver ahí en la foto (arriba). Y aunque eso de traer la grava parece que no es tan grave (grava/grave, jaja qué chiste más malo!) pues es peor. 
Porque el acarreo con la carretilla por todo el pasillo y el dejarla caer en el suelo, levanta una cantidad de polvo terrible, que se mete por todas partes. Y ahora no se puede hacer con la puerta cerrada, porque están continuamente pasando.
Van poniendo capas de grava; primero gruesa, y encima cada vez más fina.









Y mañana, más.

martes, 16 de junio de 2015

OTRO "FRENTE" ABIERTO

UN EJEMPLO:
Si en Miranda de Arga llueve, pongamos por ejemplo, 1 litro/m2., y mi patio tiene unos 25 m2 aproximadamente... evidentemente nos caerán 25 litros de agua en el patio. Pura matemática. Agua que en parte se filtra por el cemento (que está viejo y  agrietado) al subsuelo. Con lo que puedo imaginar que debajo de ese cemento,  cuando llueve, la tierra estará como una verdadera esponja saturada de agua. Como no puede evaporarse -precisamente porque está cubierta por el hormigón-, por capilaridad va subiendo por las paredes de casa.
Pero además, aparte de la lluvia que cae del cielo, los tejados de las casas colindantes a nuestro patio recogen toda la lluvia que les cae encima y por unos canalones la desaguan en nuestro patio. Esas son servidumbres de las casas en los pueblos... que si unas están mas altas que otras y no hay otra forma... que si el desague tiene que pasar por aquí sí o sí...  y como 
esos tejados pueden tener otros 50 m2., en nuestro patio no se recogen los 25 litros que "nos tocan", ¡sino que lo mismo llegamos a los 75 litros! 

Y después de dicho esto, y tratando de solucionar los problemas que la capilaridad nos provocaba (y que nos tienen en danza desde el principio), hicimos el arreglo de las paredes de la cocina. Parece que el asunto funcionó, y está el ambiente más saneado y no ha vuelto a salir humedad en las paredes como antes... PERO... como con estas cosas del agua, nunca se sabe, nos ha quedado una esquina que debe ser pariente de Asterix: ¡irreductible! La humedad sigue ahí después de todo un año de espera. 
Así que lo que tenemos que hacer es otro "proyecto" (siempre hay que tener proyectos...) y entre que se estudia, se piensa, se organiza, se pregunta, se prepara y -finalmente- se hace... se nos habrá pasado otro año.

Lo primero, consulto a mi arquitecta, pensamos y buscamos en internet soluciones, me paso varios meses dando vueltas y... ¡ya tenemos otro lío en marcha!

La solución que se nos ha ocurrido (bueno, a la parte técnica-pensante) es la siguiente: lo primero, conectar el desagüe de los tejados ajenos directamente al sumidero del patio para que esa cantidad de agua ni roce nuestro suelo. Ahí ya nos quitamos dos terceras partes del agua que nos acosa.

Luego, levantaremos el cemento viejo, y sobre una cama de gravillas de diversa granulometría (cómo me ha gustado ese "palabro" y qué ganas tenía yo de utilizarlo...) pondremos un suelo de baldosa de césped. Las baldosas estas son las que tienen huecos cuadrados o de otra forma, y se les suele sembrar césped para que quede tan bonito como esto de aquí al lado.

Claro que yo no pretendo poner césped sino rellenar los huecos con la misma gravilla de debajo. Al ser muy abiertas, permitirán la evaporación del agua del subsuelo, y se evitará (crucemos los dedos) que llegue hasta la pared de la casa (y, además, nos quitamos el suelo actual que es feo de ganas).

Luego dejaremos pasar otro año... y a ver si el invento funciona.

ESPERO PARA FINALES DE JUNIO TENERLO, SI NO TERMINADO, BASTANTE AVANZADO.

SEGUIRÉ INFORMANDO.





lunes, 15 de junio de 2015

LA SILLA RECOGIDA

Tal como dije hace cuatro días, la recolectora que vive en mí se encontró aquella silla tan mona y tan repintada, e intentó lijarla con pobre resultado.

Así que me la traje al pueblo, y con la lijadora eléctrica pensé que iba a ser pan comido. Pero no. Cuando ya casi se me habían agotado las lijas, y me había agotado yo (más que las lijas), decidí que con quitar bien la pintura del asiento, ya valía. En realidad es para dejarla en el patio, con alguna planta, así que tampoco vamos a ponernos exquisitos.

Unas manos de pintura y un poco de barniz en el asiento... ¡tacháaan! Acabo de empezar mi "colección" de sillas. Ahora tengo que salir de cacería a las basuras a ver si encuentro alguna más.

sábado, 18 de abril de 2015

HIEDRA SUPERVIVIENTE

Como era de suponer, la hiedra sobrevive incluso a mis "no cuidados". Ya dicen que es una especie invasora y que es mejor mantenerla a raya, porque a la que te descuidas, ¡te come!

Procuro recortarla periódicamente para que no se desmadre, y ahora está muy lucida. Ya notifiqué el verano pasado mi cruzada contra el pulgón y las hormigas que estaban machacando a mi pobre hiedra. Bien; pues este año el tratamiento de desinsectación contra hormigas parece que ha sido bastante efectivo. De momento, hormigas, ni una... y al no haberlas, pues tampoco pulgones.

Se aprecia la diferencia con la foto de hace un año más o menos, ¿no?...

Pues eso. Otro día más...



lunes, 11 de agosto de 2014

¿CRUZADA O EXTERMINIO?


Aún no se si prefiero hacer el papel de Ricardo Corazón de León peleando contra el infiel (es decir, las hormigas y los pulgones)...












... o ser un Ghostbuster detectando y fumigando a los "fantasmas" (o sea, las hormigas y los pulgones, que a simple vista igual no se ven, pero haberlos, ¡haylos!).
Realmente la imagen de los que perseguían a los fantasmitas blancos no puede competir con la presencia imponente de un guerrero subido a un hermoso corcel... así que creo que me veo más en cruzada que en exterminio. Que no hay que perder el glamour en ninguna circunstancia.



Dejando aparte estas cuestiones puramente estéticas y de concepto, jeje... podéis ver los brotes tiernos de la hiedra, que son el objeto de deseo de los pulgones. Salen muy rápido; en un par de días ya tienen un centímetro, y al principio están limpios y preciosos.
Pero... en cuanto que las hormigas detectan que sale una nueva "víctima", ahí se van a colocar a sus esclavos a trabajar. Según lo que veo, los pulgones apenas se desplazan. Se quedan en su lugar de trabajo a producir y esperar a que lleguen nuevamente las hormigas a recoger la melaza.
El obrero perfecto, vaya. Y seguro que ni están sindicados ni tienen comité de empresa :-)
Sigo con las pulverizaciones de agua con jabón, y cortando las puntas que se ven más infectadas... y también (confieso) con la ayuda del fumigador que vino a hacer un tratamiento antihormigas. De estas ahora hay muchas menos, y espero que a menos hormigas, menos pulgones...

¡Menudo trajín! La cruzada es dura, pero yo seguiré hasta la victoria... jaja.

sábado, 12 de julio de 2014

ANTZ

Antz es una película de dibujos animados. Así se llamaban en mis tiempos, aunque ahora creo que poco se dibuja, que todo se hace a base de ordenadores, realidad virtual, 3D y todas estas cosas tecnológicas.

Pero a lo que venía esto de la película es porque si alguna vez quieren hacer otra película de Hormigaz puedo alquilar mi patio mirandés como plató de cine. Hay un verdadero ejército de hormigas pululando por aquí.

Claro que, aunque mi futuro como productora de cine pueda ser muy prometedor, eso de tener hormigas a mansalva no es muy agradable. Y mucho menos cuando me he enterado de la causa...

Mi hermosa hiedra que va creciendo estupenda, tiene en sus brotes más tiernos y verdes, numerosos pulgones. Y mirando por ahí, veo que si hay pulgones, hay hormigas. De internet (de dónde, si no?) saco esta información:
Los pulgones son una de las plagas más comunes por su gran capacidad de adaptación y propagación. (Vamos, a mí me lo van a decir... ¡cómo proliferan!)
Es un consumidor incansable de nitrógeno, que consigue succionando la savia de una amplia variedad de plantas, prefiriendo los brotes más tiernos por la mayor concentración de nitrógeno. El exceso de azúcares y agua que obtiene de la savia los excreta en forma de melaza, de la que se alimentan socios como las hormigas. Este buffet self-service es recompensando por las hormigas con un servicio de seguridad, protegiendo al pulgón de otros insectos que los depredan, y con un servicio de transporte en busca de nuevos suculentos brotes.
Una plaga de pulgón en poco tiempo se extiende por toda la planta ya que siguen un perfecto protocolo de colonización. 
O sea... que podemos darnos por jo*****, ¿no?... pues no. Yo no me rindo, así que también he visto por ahí que hay un método de exterminar los pulgones. Hay que pulverizar con jabón Lagarto del de toda la vida, disuelto en agua y con un poco de alcohol. Esta tarde he emprendido la cruzada. Pulverizar toda la hiedra a tope y cortar los brotes más tiernos quitando el pulgón de raiz.

Mañana por la mañana, a regar con agua limpia y vuelta a pulverizar. Aún no se cuanto voy a tardar, pero estos caen, ¡vaya que caerán!

:-)

miércoles, 21 de mayo de 2014

TOLDO SÍ... TOLDO NO...

Aquí el sol pega fuerte en verano. Y tenemos un patio chiquito y encerrado entre cuatro paredes. Así que cuando llega el momento de "la caló", no hay quien pare allí dentro (o fuera, según se mire). Eso sí, es buenísimo para la colada: en un par de horas, todo seco.

Para disfrutar de nuestro "txiki-patio", la mejor época es a partir de abril (cuando no sale lluvioso) y hasta mediados de junio (cuando no viene caluroso). En esos meses se puede comer fuera, que a los que somos de ciudad siempre nos parece lo más de lo más y nos hace mucha ilusión.

A partir de ahí... durante el día, ni asomar. En cambio por la noche da gusto cenar en el patio, y alargar la tertulia con una temperatura ideal. Bueno... y los desayunos también resultan deliciosos.

Pues bien, parece que lo interesante sería poner un bonito toldo. De esos que tienen una manivela y se recogen enrollados. Y aquí estoy... ¿poner, o no poner? he aquí el dilema. Qué será mejor, ¿color claro u oscuro? Como todo se traduce en precio, lo de ponerlo con motor ya casi que ni me lo planteo.

Resumiendo: vamos a empezar nuestro tercer verano en el patio, y aún esperando a un toldo comme il faut, que dicen los franceses..


Pero como algo había que poner, el primer año compré el toldo triangular de Ikea: bueno, bonito, barato, que va haciendo su papel (la "tanga" le llaman mis hijas). Y la idea era que si se ponía muy feo, se podía cambiar cada dos o tres temporadas, ya que valía poco dinero. Pero... ya no lo venden: ¿por qué en IKEA cuando hay una cosa buena la descatalogan?...

Así que como cada año se va deformando un poco más, y también se rompe porque el sol y la lluvia lo van deteriorando, creo que este será el último verano que aguante. Tendré que plantearme en serio la sustitución por alguna otra cosa.

domingo, 20 de abril de 2014

ORO NEGRO, ORO BLANCO

Esto que se ve ahí en la foto, largas tiras de plástico negro en perfecto orden, es un cultivo de espárragos.  El "oro blanco" de Navarra.

Son buenísimos. Ahora es el mejor momento para comerlos; así me enseñaron el refrán:  Los de abril, "pa" mí, los de mayo "pal" amo y los de junio, "pa" ninguno.


Lo de los plásticos negros es para que no les de el sol cuando asoman, y se mantengan las puntas blancas. Si les da el sol, la fotosíntesis hace su trabajo y se ponen verdes...

Y mira que habremos comido espárragos en nuestra vida, y yo no había visto nunca cómo crecen  ni cómo se cosechan.
Y hoy hemos podido salir de nuestra absoluta ignorancia.

A la hora de recogerlos, van apartando el plástico y ahí están todas las puntas asomando de la tierra. Se coge la herramienta que es como una gubia curva, pero en grande, se mete en la tierra y se corta el espárrago desde la base. Con un pequeño empujón para arriba, sale perfecto.

Luego los ponen todos juntos en ese cajón de madera, con las puntas para adentro, y cortan lo que sobra para que todos vayan del mismo tamaño. No me extraña que luego tengan precio de oro, ya que el proceso es laborioso y se tienen que coger uno por uno.





Para comerlos, lo más habitual es hacerlos cocidos.

Se pelan bien (esto hay que hacerlo siempre, da igual cómo se cocinen) quitando bastante la parte exterior que queda dura, y cortando un trozo de la parte más alejada de la punta. Se ponen a cocer en agua con sal, y cuando están tiernos, se escurren y ¡a comer! Si están aún tibios, más deliciosos aún.

Y un descubrimiento: asados al horno. Este no es invento mío, sino de Helena, que me lo sugirió. Después de pelados y limpios, se ponen en la bandeja del horno, con un chorrito de aceite de oliva Y NADA MÁS.

Con el horno ya caliente, a 150/180º,  se dejan entre 50 minutos y una hora. Al sacarlos, un poco de sal gorda... y es de lo más delicioso que se puede encontrar.

¡ESTÁIS TODOS INVITADOS! ...

lunes, 7 de abril de 2014

ME PARECE QUE ASÍ SE VA A QUEDAR...

Obra de la fachada del patio: FINALIZADA.

Otro pequeño paso para el hombre... etc., jeje. 

En un par de días (ha hecho mucho calor) se ha podido terminar ya que se secaba la pintura a toda velocidad. Y ahora que ya está pintada toda la pared, y que las ventanas de la casa vecina han sido mejoradas, está todo bastante más curioso que antes. Hemos mejorado mucho en luminosidad, ya que al aclarar la pared se refleja más la luz.






Se nota diferencia a lo de antes, ¿no?...

miércoles, 2 de abril de 2014

VOLVER A EMPEZAR

A mi, que no me gusta Garci, se me tenía que ocurrir este título. Podía haber sido cualquier otro, pero así se va a quedar. Ya se sabe que la primera idea suele ser la que más vale.

Habíamos quedado en que hoy empezarían a hacer esto de rasear toda la pared (porque se desprendían cascotes de piedra y cemento, con el peligro que ello suponía), y llego esta mañana para supervisarlo todo (que esto de las supervisiones se me da muy bien, jeje) y...  ¿qué me encuentro?... pues que ¡ya lo han terminado de rasear todo!
Casi terminado; a falta de pintar, pero para eso hay que esperar a que el cemento se seque, y con el tiempo gris, triste y con un poco de lluvia que me he encontrado al llegar (¿recordáis aquello de la terrible sequía de Miranda?) pues no se si el viernes podrá hacerse.

Mirándolo por el lado positivo, casi mejor que no he estado de cuerpo presente durante la obra, porque me hubiera atacado con la movida que ha sido ("ojos que no ven...") y así al encontrarme con hechos consumados, pues no he sufrido nada. El sufrimiento viene ahora que hay que limpiar todo el cemento y polvo que se mete por todos los rincones. Pero está visto que es mi destino. Llegar aquí y ponerme a trabajar, va todo incluido. Mi "forfait" de pueblo.


Lo que sí me da un poco de palo es que después de tanto poner la barrica, las hiedras, la petunia, las cañas... y tan monísimo que había quedado todo, ahora lo han tenido que mover para hacer sitio al andamio, y espero que no sufran las pobres plantitas con tanto meneo.

Menos mal que a mí en el fondo estas movidas me gustan más que comer con los dedos... y cuando se consigue el resultado final, casi siempre compensa de todos los quebraderos de cabeza.

A ver si para el fin de semana lo tenemos todo terminado y puedo poner la foto-finish.

viernes, 28 de febrero de 2014

YO SOLA ME COMPLICO LA VIDA

Quería poner unas plantas en el patio. Un poco de verde siempre viene bien, y ya que no tenemos jardín, al menos lo simularemos. Así que estuve dando vueltas a cómo poner "algo" donde las plantas se sintieran a gusto. 

Después de mucho pensar (alguna neurona me dejé en el camino), la idea fué: una barrica. De esas de roble, de hacer vino, que por aquí proliferan mucho y en todos los bares las ponen para apoyar los vasos... bueno, aquí y en todas partes. Se han puesto de moda, sobre todo desde que no se puede fumar dentro y hay que salir a la calle para hacerlo. Son muy grandes... su capacidad es de 225 litros, lo cual es un montón... y seguro que con la tierra que le va a caber, cualquier planta va a crecer desaforadamente (a menos que yo la mate, que soy bastante terminator para lo verde).

Total, que pregunté en el Bar Chuscar (que es como mi segunda casa/oficina cuando estoy en Miranda, ya que ¡tienen WIFI!), y Carlos se ofreció a conseguirme una. Y por fin, el otro día, llegó la barrica.

Las barricas tienen tapa en los dos lados. Y hay que quitar una de las tapas para poder meter la tierra... pero hay que cortar la madera, porque si se aflojan los aros metálicos se suelta todo el barril y ya no hay forma de volver a montarlo...

Te dicen: "es muy fácil, haces un taladro y luego metes la sierra de calar y listo". Así que primero había que hacer unos agujeros de drenaje en uno de los lados; luego darle la vuelta y empezar con el otro lado. Ahí me puse, con el taladro y una broca para madera, a hacer unos agujeritos...  y luego meter la sierra de calar...



Cortar, ya empecé a cortar. Una parte, porque luego la hoja de sierra se torció, se dobló, se quedó hecha un asco, y llegó un momento en el que ya no pude seguir con ese sistema. Y entonces tuve que aplicar el plan "B": ir haciendo agujeros y más agujeros con el taladro, hasta conseguir una línea completa de corte.


Y tampoco es fácil, que no he visto una madera más dura en mi vida (roble macizo)... hasta se me rompió una broca...(¡menos mal que tenía dos!). En resumen, ya conseguí quitar un círculo completo de la tapa, y luego tuve que ir poco a poco quitando el resto...

Pero a mí cuando se me mete una cosa en la cabeza, no hay quien me la quite, y he conseguido dejar la barrica sin tapa, perfectamente preparada para ponerle la tierra y las plantas correspondientes. Ya llegará el capítulo de la jardinería y ¡a ver lo que duran las plantas!


miércoles, 13 de junio de 2012

LA COCINA EXTERIOR

Como la obra se fue demorando, y queríamos ir en abril/mayo a pasar el fin de semana con toda la familia, nos instalaron la cocina que había en la casa en el patio. Así teníamos unos mínimos: cocina, horno y fregadero. Todo de mucha precariedad, como se puede ver, que parecíamos los homeless de los parques.

Aparte, resultó que los días en que estuvimos hizo un tiempo malísimo; pero malo de verdad: frío, lluvia, etc.  y salir por la noche al patio, a cocinar cualquier cosa, y luego a fregar los platos... ¡era mortal! Helena adquirió un complejo de cenicienta que aún no se le ha quitado del todo.
:-)
Ahora ya hemos instalado todo, y nos están colocando una encimera a medida para rematar. Ahí se puede ver en fase de colocación una vez pintada la pared, lo que le da mucha luminosidad.


Las bombonas de butano son muy importantes, para que funcione el paellero. Ya lo hemos probado y da unos resultados magníficos.


La paella sale buenísima. Y las sardinas, como en el puerto donostiarra.