Mostrando entradas con la etiqueta casa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta casa. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de julio de 2016

PINTUREANDO

En esta foto se ve que parte de la pintura de la pared del patio está estropeada por aquello de las humedades de capilaridad... etc.

Para intentar solucionarlo (y siempre con el imprescindible asesoramiento técnico), compré pintura de silicato que -a tenor del precio- tiene que ser mano de santo: ya veremos con el tiempo lo que pasa, y el otro día me lancé al tajo.

Lo primero, quitar la pintura plástica. No toda, sino lo que estaba suelto en la parte baja de la pared. Pues no se trata de volver a pintar todo el patio, ¡que horror! Así que, poco a poco, la quité hasta una línea y esa zona la pinté con esa pintura especial. 

(Inciso: estábamos a unos 32º en ese momento, pero con el toldillo de sombreo y que aquí yo aguanto mejor el calor... pues a pintar!).


Ya se ve terminada. Un pelín diferente ha quedado el color, pero teniendo en cuenta que son pinturas diferentes, y que me lo prepararon a ojo, casi ni se nota.
Hay otras zonas que están esperando su turno, y ¡cualquier día de estos las dejo niqueladas!

miércoles, 15 de junio de 2016

NUEVO PROYECTO... DICHO Y HECHO.

Entre los muchos proyectos pendientes, había uno que me estaba rondando continuamente... ¡mejorar la estética de este lavabo!

Vamos, el lavabo en sí no es feo. Es chiquitito pero suficiente. Pero ese batiburrillo de desagüe, latiguillos, llave de corte, etc... queda feo feo feo.

Este baño estaba ya cuando compramos la casa, y sólo cambiamos el anterior lavabo, que era grande y estorbaba mucho. Y así se ha pasado nada menos que cuatro años.

Pero sí, al fin le ha tocado el turno.

Acudimos (¿a dónde, si no?) a IKEA, y compramos la cómoda Rast, que barata lo es un rato (no llega a 25 euros, y es de pino de verdad, ¡no de aglomerado!) y de las cosas más adaptables y tuneables que te puedas imaginar.
















Una vez montada y colocados los cajones en su sitio, así queda presentada bajo el lavabo. Ya sólo con eso, el baño parece otra cosa :-)
Como por debajo del lavabo están todos los artilugios que arriba se ven, el trabajo ha consistido en:
  • recortar la tapa del mueble para poder meterlo hasta el fondo 
  • acortar los dos cajones superiores para que al cerrar no peguen en el desagüe
  • hacer una muesca en el fondo del cajón central para poder acceder a la llave de corte general del agua




Luego poner unas tablas por debajo para poder sujetar las patas (el mueble no tiene "suelo" propio) y atornillarle unas de esas que, girando, suben o bajan para nivelar. Al ajustar la altura de las patas, se consigue que el mueble quede a presión contra el lavabo, y si algún día hay que quitarlo por cualquier problema, no hay más que aflojar las patas... et voilà, el mueble sale sin dificultad... y sin tener que mover ni un tornillo.
Lo siguiente creo que será cambiar las luces sobre el espejo; no porque no me gusten, sino porque no ganamos para bombillas, que son de las incandescentes ¡y se funden con la mirada! (y lo que consumen...)

En definitiva, la cosa ha quedado así, y me gusta el resultado... jajaja ¡con qué poco me conformo!

   

miércoles, 1 de julio de 2015

FIN DE FIESTA

Siempre que se hacen obras, parece que no se van a terminar nunca. Un día... otro día... un fin de semana... llega el lunes... pasa el tiempo y parece que siempre han estado ahí y -lo que es peor- que van a perdurar eternamente.

Pues no es así. Lo puedo certificar. Llega un momento en que los albañiles recogen todas sus cosas... ¡et voilà! La obra acabada y la casa vacia.

La obra acabada significa que está TODO sucio y lleno de polvo (hasta el más recóndito rincón: no se libra nada). Ahora toca limpieza y zafarrancho. Y tampoco viene mal hacer una limpieza a fondo, aunque sea una vez al año, así que aprovechamos.

Y todo este rollo para decir que sí. Se han ido mis gremios y ya han terminado.

martes, 30 de junio de 2015

CASI FINALIZADO

Aquí la secuencia de cómo ha ido avanzando el solado:











En cuanto se limpie todo y pueda volver a poner todas las cosas en su sitio, ¡no me lo voy a creer! Ya subiré una foto del resultado final. Y aun a pesar de todo el desorden que hay... ¿a que está bonito?

lunes, 29 de junio de 2015

EMPIEZA LA SEMANA


Llega el lunes y se reanuda la tarea. Hay que seguir poniendo la grava. Previamente se conecta el desague con la arqueta de la esquina, como se puede ver ahí en la foto (arriba). Y aunque eso de traer la grava parece que no es tan grave (grava/grave, jaja qué chiste más malo!) pues es peor. 
Porque el acarreo con la carretilla por todo el pasillo y el dejarla caer en el suelo, levanta una cantidad de polvo terrible, que se mete por todas partes. Y ahora no se puede hacer con la puerta cerrada, porque están continuamente pasando.
Van poniendo capas de grava; primero gruesa, y encima cada vez más fina.









Y mañana, más.

martes, 16 de junio de 2015

OTRO "FRENTE" ABIERTO

UN EJEMPLO:
Si en Miranda de Arga llueve, pongamos por ejemplo, 1 litro/m2., y mi patio tiene unos 25 m2 aproximadamente... evidentemente nos caerán 25 litros de agua en el patio. Pura matemática. Agua que en parte se filtra por el cemento (que está viejo y  agrietado) al subsuelo. Con lo que puedo imaginar que debajo de ese cemento,  cuando llueve, la tierra estará como una verdadera esponja saturada de agua. Como no puede evaporarse -precisamente porque está cubierta por el hormigón-, por capilaridad va subiendo por las paredes de casa.
Pero además, aparte de la lluvia que cae del cielo, los tejados de las casas colindantes a nuestro patio recogen toda la lluvia que les cae encima y por unos canalones la desaguan en nuestro patio. Esas son servidumbres de las casas en los pueblos... que si unas están mas altas que otras y no hay otra forma... que si el desague tiene que pasar por aquí sí o sí...  y como 
esos tejados pueden tener otros 50 m2., en nuestro patio no se recogen los 25 litros que "nos tocan", ¡sino que lo mismo llegamos a los 75 litros! 

Y después de dicho esto, y tratando de solucionar los problemas que la capilaridad nos provocaba (y que nos tienen en danza desde el principio), hicimos el arreglo de las paredes de la cocina. Parece que el asunto funcionó, y está el ambiente más saneado y no ha vuelto a salir humedad en las paredes como antes... PERO... como con estas cosas del agua, nunca se sabe, nos ha quedado una esquina que debe ser pariente de Asterix: ¡irreductible! La humedad sigue ahí después de todo un año de espera. 
Así que lo que tenemos que hacer es otro "proyecto" (siempre hay que tener proyectos...) y entre que se estudia, se piensa, se organiza, se pregunta, se prepara y -finalmente- se hace... se nos habrá pasado otro año.

Lo primero, consulto a mi arquitecta, pensamos y buscamos en internet soluciones, me paso varios meses dando vueltas y... ¡ya tenemos otro lío en marcha!

La solución que se nos ha ocurrido (bueno, a la parte técnica-pensante) es la siguiente: lo primero, conectar el desagüe de los tejados ajenos directamente al sumidero del patio para que esa cantidad de agua ni roce nuestro suelo. Ahí ya nos quitamos dos terceras partes del agua que nos acosa.

Luego, levantaremos el cemento viejo, y sobre una cama de gravillas de diversa granulometría (cómo me ha gustado ese "palabro" y qué ganas tenía yo de utilizarlo...) pondremos un suelo de baldosa de césped. Las baldosas estas son las que tienen huecos cuadrados o de otra forma, y se les suele sembrar césped para que quede tan bonito como esto de aquí al lado.

Claro que yo no pretendo poner césped sino rellenar los huecos con la misma gravilla de debajo. Al ser muy abiertas, permitirán la evaporación del agua del subsuelo, y se evitará (crucemos los dedos) que llegue hasta la pared de la casa (y, además, nos quitamos el suelo actual que es feo de ganas).

Luego dejaremos pasar otro año... y a ver si el invento funciona.

ESPERO PARA FINALES DE JUNIO TENERLO, SI NO TERMINADO, BASTANTE AVANZADO.

SEGUIRÉ INFORMANDO.





sábado, 30 de agosto de 2014

A POR LA VENTANA!

Tengo nuevo proyecto... jaja... ¡que sería de mí sin un proyecto!

Le va a tocar el turno a la ventanita de lo alto de la escalera. Sí... esa que por no tener, no tenía ni cristales, que estaba cerrada con unas tablillas.

Como daba pena no aprovechar la luz que podía entrar, en su día le puse unos cristales (bueno, se los puso el carpintero), la limpié un poquito (sólo un poco) y pinté la pared del exterior en blanco, porque así refleja más la luz. Y con una cortinita por delante ni se veía lo feílla que estaba.

Así se ha pasado estos años.


 Pero ahora le ha llegado el turno de pasar por el salón de belleza. Que ya sabemos lo que puede cambiar cualquier cosa con un poco de maquillaje.

Armada de una lijadora, y bastantes hojas de lija, me he lanzado. Que la pintura que tiene no es vieja, sino prehistórica. Y que cuesta quitarla (incluso con la lijadora eléctrica) un "pasote", como dicen ahora.

Pero nada que una buena dosis de paciencia no consiga (espero). Si no termino hoy, pues terminaré mañana... "y el que la sigue, la consigue".
 Poco a poco (muyyyy poco a poco, que esto va más lento que el caballo del malo) aparece el color de la madera. Es una pintura que utilizaban antiguamente (ya me dijeron el nombre, pero no me acuerdo) y que se queda, no pegada, sino "integrada" con la madera. Y a pesar de mucho lijar y lijar, la cosa no queda demasiado bien. Quería dejar la madera limpia y darle un poco de protector sin más. Pero no consigo que el soporte quede uniforme.

Así que después de un buen rato de esfuerzo, y muchas lijas gastadas, creo que ha llegado el momento de reconocer que esto no se puede mejorar. Ya se sabe que una retirada a tiempo es una victoria, así que aunque esto sea un fracaso (estoy acostumbrada a que las cosas no siempre salen como uno quiere...), me paso directamente al "plan B": una buena mano de pintura y todo se solucionará.

Me decido a pintarla de color rojo. Total, ya que es un poco simple, pequeñita y sosa... ¡que destaque por algo!

Y después de pintarla perfectamente, como siempre, procedo a envejecerla con unas cuantas pasadas de lija. Aún puede que le siga dando algún que otro maltrato, pero en principio ya está terminado el proceso.



Y esa tela que he encontrado por ahí y que he aprovechado para hacerle la cortinita, es como si estuviera hecha exprofeso y le va como anillo al dedo, con esos gallos de plumas rojas...

sábado, 12 de julio de 2014

ANTZ

Antz es una película de dibujos animados. Así se llamaban en mis tiempos, aunque ahora creo que poco se dibuja, que todo se hace a base de ordenadores, realidad virtual, 3D y todas estas cosas tecnológicas.

Pero a lo que venía esto de la película es porque si alguna vez quieren hacer otra película de Hormigaz puedo alquilar mi patio mirandés como plató de cine. Hay un verdadero ejército de hormigas pululando por aquí.

Claro que, aunque mi futuro como productora de cine pueda ser muy prometedor, eso de tener hormigas a mansalva no es muy agradable. Y mucho menos cuando me he enterado de la causa...

Mi hermosa hiedra que va creciendo estupenda, tiene en sus brotes más tiernos y verdes, numerosos pulgones. Y mirando por ahí, veo que si hay pulgones, hay hormigas. De internet (de dónde, si no?) saco esta información:
Los pulgones son una de las plagas más comunes por su gran capacidad de adaptación y propagación. (Vamos, a mí me lo van a decir... ¡cómo proliferan!)
Es un consumidor incansable de nitrógeno, que consigue succionando la savia de una amplia variedad de plantas, prefiriendo los brotes más tiernos por la mayor concentración de nitrógeno. El exceso de azúcares y agua que obtiene de la savia los excreta en forma de melaza, de la que se alimentan socios como las hormigas. Este buffet self-service es recompensando por las hormigas con un servicio de seguridad, protegiendo al pulgón de otros insectos que los depredan, y con un servicio de transporte en busca de nuevos suculentos brotes.
Una plaga de pulgón en poco tiempo se extiende por toda la planta ya que siguen un perfecto protocolo de colonización. 
O sea... que podemos darnos por jo*****, ¿no?... pues no. Yo no me rindo, así que también he visto por ahí que hay un método de exterminar los pulgones. Hay que pulverizar con jabón Lagarto del de toda la vida, disuelto en agua y con un poco de alcohol. Esta tarde he emprendido la cruzada. Pulverizar toda la hiedra a tope y cortar los brotes más tiernos quitando el pulgón de raiz.

Mañana por la mañana, a regar con agua limpia y vuelta a pulverizar. Aún no se cuanto voy a tardar, pero estos caen, ¡vaya que caerán!

:-)

lunes, 2 de junio de 2014

UN PROYECTO TERMINADO YA NO ES UN PROYECTO

¿Y qué será de mí cuando ya no quede nada por hacer en mi "proyecto de casapueblo"? ¿Y cuando todo esté terminado, rematado y completado? Pues que no puede ser, que un proyecto es un proyecto mientras está en movimiento. Cuando se termina ya pasa a ser una realidad y se acaba la "diversión".

Así que después de terminar con la puerta de entrada que cambiamos a primeros de este año, volví mi mirada hacia la cocina y las humedades que salían por las paredes. Hasta ahora, todo era buscar motivos: casa antigua, que no se habita de continuo, tras una época de gran humedad... o sea ¡a aguantar las humedades!

Pero esto ya empezaba a ser peor de lo normalmente soportable, así que: consulta a mi arquitecta favorita, y ¡¡ya estamos en marcha con un nuevo proyecto!!

 Después de tanto leer y mirar al respecto, casi he llegado a entender el problema. El agua sube por capilaridad desde el suelo a las paredes que están revocadas con mortero de cemento y a su vez, pintadas con pintura plástica. Resultado: la humedad que sube por la pared se encuentra con un "forro" impermeable que no permite que se seque nunca. Así que en cuanto hay un pequeño poro o fisura, empieza a salir por ahí la humedad. Esto así a grandes rasgos.

Mi arquitecta me explica que todo es por no seguir el método tradicional: mortero de cal y pinturas al silicato. Así que a picar todo el raseo anterior. Incluso ha habido que tirar el tabique tambor que se ve aquíporque estaba mal hecho: los ladrillos tocaban a la piedra húmeda de detrás, con lo que la cámara aislante no servía de nada.














La otra pared se ha picado, y se le ha dado el revoco de cal como es debido, y la de detrás del frente de cocina se ha trasdosado con Pladur.




Así que esperamos que ¡POR FIN! hayamos conseguido solucionar este problemilla, y que ya no tengamos que aguantar la humedad y manchas en las paredes. Y daremos por buena la semana que hemos estado sin cocina, con toda la planta baja que parecía zona de guerra y recluidos en el piso de arriba, escapando del ruido, del polvo, de la incomodidad... y que a pesar de tener la sala precintada, el polvo se mete por todas partes. Ahora queda la segunda parte: LIMPIAR... y volver a poner todo en su sitio. Ya pondré el resultado final cuando termine con todo.

lunes, 7 de abril de 2014

ME PARECE QUE ASÍ SE VA A QUEDAR...

Obra de la fachada del patio: FINALIZADA.

Otro pequeño paso para el hombre... etc., jeje. 

En un par de días (ha hecho mucho calor) se ha podido terminar ya que se secaba la pintura a toda velocidad. Y ahora que ya está pintada toda la pared, y que las ventanas de la casa vecina han sido mejoradas, está todo bastante más curioso que antes. Hemos mejorado mucho en luminosidad, ya que al aclarar la pared se refleja más la luz.






Se nota diferencia a lo de antes, ¿no?...

miércoles, 2 de abril de 2014

VOLVER A EMPEZAR

A mi, que no me gusta Garci, se me tenía que ocurrir este título. Podía haber sido cualquier otro, pero así se va a quedar. Ya se sabe que la primera idea suele ser la que más vale.

Habíamos quedado en que hoy empezarían a hacer esto de rasear toda la pared (porque se desprendían cascotes de piedra y cemento, con el peligro que ello suponía), y llego esta mañana para supervisarlo todo (que esto de las supervisiones se me da muy bien, jeje) y...  ¿qué me encuentro?... pues que ¡ya lo han terminado de rasear todo!
Casi terminado; a falta de pintar, pero para eso hay que esperar a que el cemento se seque, y con el tiempo gris, triste y con un poco de lluvia que me he encontrado al llegar (¿recordáis aquello de la terrible sequía de Miranda?) pues no se si el viernes podrá hacerse.

Mirándolo por el lado positivo, casi mejor que no he estado de cuerpo presente durante la obra, porque me hubiera atacado con la movida que ha sido ("ojos que no ven...") y así al encontrarme con hechos consumados, pues no he sufrido nada. El sufrimiento viene ahora que hay que limpiar todo el cemento y polvo que se mete por todos los rincones. Pero está visto que es mi destino. Llegar aquí y ponerme a trabajar, va todo incluido. Mi "forfait" de pueblo.


Lo que sí me da un poco de palo es que después de tanto poner la barrica, las hiedras, la petunia, las cañas... y tan monísimo que había quedado todo, ahora lo han tenido que mover para hacer sitio al andamio, y espero que no sufran las pobres plantitas con tanto meneo.

Menos mal que a mí en el fondo estas movidas me gustan más que comer con los dedos... y cuando se consigue el resultado final, casi siempre compensa de todos los quebraderos de cabeza.

A ver si para el fin de semana lo tenemos todo terminado y puedo poner la foto-finish.

sábado, 25 de enero de 2014

CAMBIO DE PUERTA

Nuestra casa traía ya puesta esa puerta de entrada, que no me gustaba nada, pero que como estábamos metidos en pleno follón de gasto, había que hacer economías.

Además de no ser bonita de ser fea de narices, como es de chapa metálica nos daba continuos problemas a la hora de abrirla y demás.  Sobre todo en verano, cuando le daba el sol toda la tarde, se dilataba y empezaban las dificultades para abrirla. Además, al ser totalmente ciega (aunque llevaba esos dos laterales de pavés), dejaba pasar poca luz y no era hermética contra frío, calor y polvo de la calle. Para ventilar había que dejarla abierta de par en par (varias veces se había metido el gato del vecino a husmear por toda la casa...) ya que no tenía otra posibilidad.

Todos estos problemas en conjunto me empujaban a cambiarla, pero como ya he dicho lo hemos ido dejando. Y al no ser una cosa imprescindible, se quedó en la lista de "futuros". 

Pero el futuro de la puerta ya llegó. Hicimos un diseño (mi arquitecta, ¿quién si no?) y un bonito plano con todas sus medidas para que el carpintero me la realizase a medida del hueco y a gusto del consumidor.

Lo primero fue quitar la puerta anterior. ¡Aquello ya parecía otra cosa...!


Ya que cambiábamos, la pusimos un poco más adentro, para que quedara más resguardada. Ahí aún no tenía el cristal puesto. Y mientras estaba el carpintero, César, trabajando, yo me quedé castigada dentro de casa, porque para salir había que hacer salto de valla, y no estoy yo para estos excesos... 


Luego vino lo que siempre tiene que pasar: la cagada de turno. Yo había encargado el cristal transparente. Que a mi me gusta ver la calle desde dentro y si por cualquier causa no quiero que me vean a mí, pues ya pondré una cortina que lo impida. Pero entre que yo te digo que tú me dices... no nos entendimos bien el carpintero y yo. Y la cosa es que el cristal que trajo es translúcido. Y no me gusta demasiado (vamos, que me gustaba transparente y punto), pero como no es cosa de otra vez empezar a esperar que lo hagan de nuevo, etc.etc., pues de momento así se ha quedado. Tengo que reconocer que en el interior, la luz que entra con este cristal es muy bonita. Pero con la madera de la puerta me parece que hace demasiado contraste y no termino de verlo. Así que ahora el siguiente paso será "cambio de cristal"... ¡y que no terminamos nunca! Pero eso será para un futuro (muy alejado).


Una vez colocado el cristal y la puertecilla lateral, así es como queda, vista desde el exterior y desde el interior. 
La puertecilla lateral tiene la función de ventilar y se puede dejar abierta incluso cuando nos vamos de casa, porque queda muy estrecha y por ella no se puede acceder. Incluso si alguien metiera la mano (o el brazo) no alcanza a la manilla de apertura, y en el hipotético caso de que alcanzara, no hay más que dejar la llave pasada, y no hay ningún peligro de que pase nadie al interior. 
Cuando estuvo totalmente ajustada y terminada, vino el albañil a suprimir los pavés anteriores y rematar bien todo. Tuvo que poner el peldaño de acceso nuevo y los remates laterales. Un día y medio de trabajo en total, y ya tenemos nuevo acceso a nuestra casa.

Ahora falta rematar la pintura (eso me toca a mí), y ¡habremos superado otro nivel!

jueves, 16 de enero de 2014

VOLVIENDO A AQUELLO DE LOS "IMPREVISTOS"

Que no se acaba nunca una obra, no. Pero bueno, también eso forma parte de la diversión. La parte mala es que -al final- siempre acaba costando dinero y dando trabajo. Pero hay que fomentar la economía, que la crisis es muy mala.

Total, todo este preámbulo para decir que nuestras famosas humedades en la cocina de la casa, tienen que solucionarse de alguna manera. Hemos puesto un aparato que modifica la polaridad del agua que asciende por capilaridad en los muros (¡toma!) y que tal parece como magia potagia. La magia será cuando veamos que funciona; si no, será potagia y a la porra con el aparato. Y si no funciona, tendré que reclamar, que me dieron garantía.

La marca es MUROTERM.  En su página explican todo el proceso de desecación de las humedades y si alguien tiene mucho interés lo puede mirar ahí. No voy a copiar todo, porque viene a ser como una clase magistral de física y ya hace tiempo que mi neurona no está para tantos trotes.

Pero resulta que la pintura que tenemos en la pared es plástica. Tan tan plástica, que hace una película impermeable sobre el muro que no deja transpirar a la pared. Así que la humedad va a tardar mil años en secarse. 
Y para evitar eso, lo mejor es rascar la pintura y dejar que se seque todo bien antes de proceder a la reparación y nuevo pintado de todo.

Así que me he provisto de un trasto similar a este:



y me he puesto dale que te pego a quitar pintura. Después de varias horas de trabajo, he dejado el suelo hecho una cuadra, eso sí, pero el trabajo no avanza nada. Cuesta una barbaridad, incluso con el aparato eléctrico, porque la pintura está muy pegada a la base. Así que al final he ido quitando lo que buenamente estaba más flojo, y así se ha quedado. Algo ya respirará el cemento y esperemos que para la primavera se note la diferencia.




miércoles, 13 de marzo de 2013

SITUANDO GEOGRÁFICAMENTE

Tanto hablar de la casa... del pueblo... de Navarra... pero aún no había situado concretamente el punto exacto en el que se sitúa nuestra casapueblo.

Pues ha llegado el momento y ahí está


Vista aérea (señalada con la flecha amarilla).