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lunes, 6 de noviembre de 2017

TESOROS ENCONTRADOS

Este verano pasado ha sido intenso... con estancia de nietos en grupo incluida. Y el día no tiene suficientes horas para llegar a todo. Pero siempre hay cosillas que hacer, además de entretener a los niños. 

Además, siempre está mi rumana alerta para encontrar los tesoros que se acumulan por las calles. Cosas que nadie quiere, pero que pueden ser MUY interesantes.


Así encontré esta bobina de cable. No es de las buenas-buenas de madera, sino de "chapaokume", pero tiene un tamaño bastante aprovechable. Así que le di un par de manos de pintura y con un poquito de "make-up", ha quedado muy chula. Y otra cosa que nos encontramos (mi rumana y yo: por cierto que le tendré que poner un nombre) fué una silla de terraza, de hierro con el asiento y el respaldo de chapita de madera trenzada. Muy fuerte y con la pintura y todo perfecta... todo perfecto, menos el asiento y el respaldo que estaban totalmente rotos.  Así que compré una cuerda de... no recuerdo el material!  y me puse a trenzar y trenzar el asiento y el respaldo. Poco a poco y con paciencia... hasta cubrir todo lo necesario. Ya pondré las fotos de ambas manualidades terminadas.

Y ya en el apartado de regalos (que es otro filón de tesoros), un bidón de más de 200 litros que estaba bastante roñoso (no me acordé de sacar foto del antes!), que después de limpiarlo bien y pintarlo de color negro, ha ido a la fachada exterior con un arbusto (una adelfa que espero sobreviva en esa ubicación).


Después de tanto trabajar, hay que tomarse un descanso y tomarse un vinito con un pintxo. Pintxo al estilo navarro: 
 y eso que pedimos un pintxo "pequeño"... si llegamos a pedirlo grande, nos traen una barra de pan con un kilo de txistorra!

miércoles, 27 de julio de 2016

PINTUREANDO

En esta foto se ve que parte de la pintura de la pared del patio está estropeada por aquello de las humedades de capilaridad... etc.

Para intentar solucionarlo (y siempre con el imprescindible asesoramiento técnico), compré pintura de silicato que -a tenor del precio- tiene que ser mano de santo: ya veremos con el tiempo lo que pasa, y el otro día me lancé al tajo.

Lo primero, quitar la pintura plástica. No toda, sino lo que estaba suelto en la parte baja de la pared. Pues no se trata de volver a pintar todo el patio, ¡que horror! Así que, poco a poco, la quité hasta una línea y esa zona la pinté con esa pintura especial. 

(Inciso: estábamos a unos 32º en ese momento, pero con el toldillo de sombreo y que aquí yo aguanto mejor el calor... pues a pintar!).


Ya se ve terminada. Un pelín diferente ha quedado el color, pero teniendo en cuenta que son pinturas diferentes, y que me lo prepararon a ojo, casi ni se nota.
Hay otras zonas que están esperando su turno, y ¡cualquier día de estos las dejo niqueladas!

jueves, 16 de junio de 2016

RECICLANDO

Hay que reciclar, ya se sabe. Ahora separamos el vidrio; los envases; el papel también; la basura orgánica que se transforma en "compost"... llevamos el aceite usado al camión de recogida, y por supuesto, no tiramos a la basura ni las pilas usadas, ni los aparatos electrónicos obsoletos, ni las medicinas que ya no necesitamos.

¡Casi tenemos que contratar a un secretario que nos lleve el control de todo!

Y en esas estamos. Ahora nos hemos dedicado a recoger pantalones vaqueros viejos, rotos, gastados, etc., y no hay como dar un par de voces entre amigos y conocidos, y te llenan la casa de pantalones viejos.

Entonces empezamos con el trabajo. Primero hay que soltar todas las costuras (que es lo que más trabajo da) para conseguir trozos enteros de tela. Y como los pantalones tienen diferentes tonos de azul, claros y oscuros, desde el negro hasta el casi blanco... se va consiguiendo mucha variedad de "materia prima".

Luego se cortan trozos, cuadrados, rectangulares, e incluso alguno triangular, y se van juntando. Primero dos, luego otros dos... unos claros y otros oscuros; con esos tenemos cuatro... más otros cuatro... etc. y al final, casi sin darte cuenta, tenemos una colcha ideal.

Y reciclada.

miércoles, 15 de junio de 2016

NUEVO PROYECTO... DICHO Y HECHO.

Entre los muchos proyectos pendientes, había uno que me estaba rondando continuamente... ¡mejorar la estética de este lavabo!

Vamos, el lavabo en sí no es feo. Es chiquitito pero suficiente. Pero ese batiburrillo de desagüe, latiguillos, llave de corte, etc... queda feo feo feo.

Este baño estaba ya cuando compramos la casa, y sólo cambiamos el anterior lavabo, que era grande y estorbaba mucho. Y así se ha pasado nada menos que cuatro años.

Pero sí, al fin le ha tocado el turno.

Acudimos (¿a dónde, si no?) a IKEA, y compramos la cómoda Rast, que barata lo es un rato (no llega a 25 euros, y es de pino de verdad, ¡no de aglomerado!) y de las cosas más adaptables y tuneables que te puedas imaginar.
















Una vez montada y colocados los cajones en su sitio, así queda presentada bajo el lavabo. Ya sólo con eso, el baño parece otra cosa :-)
Como por debajo del lavabo están todos los artilugios que arriba se ven, el trabajo ha consistido en:
  • recortar la tapa del mueble para poder meterlo hasta el fondo 
  • acortar los dos cajones superiores para que al cerrar no peguen en el desagüe
  • hacer una muesca en el fondo del cajón central para poder acceder a la llave de corte general del agua




Luego poner unas tablas por debajo para poder sujetar las patas (el mueble no tiene "suelo" propio) y atornillarle unas de esas que, girando, suben o bajan para nivelar. Al ajustar la altura de las patas, se consigue que el mueble quede a presión contra el lavabo, y si algún día hay que quitarlo por cualquier problema, no hay más que aflojar las patas... et voilà, el mueble sale sin dificultad... y sin tener que mover ni un tornillo.
Lo siguiente creo que será cambiar las luces sobre el espejo; no porque no me gusten, sino porque no ganamos para bombillas, que son de las incandescentes ¡y se funden con la mirada! (y lo que consumen...)

En definitiva, la cosa ha quedado así, y me gusta el resultado... jajaja ¡con qué poco me conformo!

   

sábado, 30 de agosto de 2014

A POR LA VENTANA!

Tengo nuevo proyecto... jaja... ¡que sería de mí sin un proyecto!

Le va a tocar el turno a la ventanita de lo alto de la escalera. Sí... esa que por no tener, no tenía ni cristales, que estaba cerrada con unas tablillas.

Como daba pena no aprovechar la luz que podía entrar, en su día le puse unos cristales (bueno, se los puso el carpintero), la limpié un poquito (sólo un poco) y pinté la pared del exterior en blanco, porque así refleja más la luz. Y con una cortinita por delante ni se veía lo feílla que estaba.

Así se ha pasado estos años.


 Pero ahora le ha llegado el turno de pasar por el salón de belleza. Que ya sabemos lo que puede cambiar cualquier cosa con un poco de maquillaje.

Armada de una lijadora, y bastantes hojas de lija, me he lanzado. Que la pintura que tiene no es vieja, sino prehistórica. Y que cuesta quitarla (incluso con la lijadora eléctrica) un "pasote", como dicen ahora.

Pero nada que una buena dosis de paciencia no consiga (espero). Si no termino hoy, pues terminaré mañana... "y el que la sigue, la consigue".
 Poco a poco (muyyyy poco a poco, que esto va más lento que el caballo del malo) aparece el color de la madera. Es una pintura que utilizaban antiguamente (ya me dijeron el nombre, pero no me acuerdo) y que se queda, no pegada, sino "integrada" con la madera. Y a pesar de mucho lijar y lijar, la cosa no queda demasiado bien. Quería dejar la madera limpia y darle un poco de protector sin más. Pero no consigo que el soporte quede uniforme.

Así que después de un buen rato de esfuerzo, y muchas lijas gastadas, creo que ha llegado el momento de reconocer que esto no se puede mejorar. Ya se sabe que una retirada a tiempo es una victoria, así que aunque esto sea un fracaso (estoy acostumbrada a que las cosas no siempre salen como uno quiere...), me paso directamente al "plan B": una buena mano de pintura y todo se solucionará.

Me decido a pintarla de color rojo. Total, ya que es un poco simple, pequeñita y sosa... ¡que destaque por algo!

Y después de pintarla perfectamente, como siempre, procedo a envejecerla con unas cuantas pasadas de lija. Aún puede que le siga dando algún que otro maltrato, pero en principio ya está terminado el proceso.



Y esa tela que he encontrado por ahí y que he aprovechado para hacerle la cortinita, es como si estuviera hecha exprofeso y le va como anillo al dedo, con esos gallos de plumas rojas...

miércoles, 21 de mayo de 2014

TOLDO SÍ... TOLDO NO...

Aquí el sol pega fuerte en verano. Y tenemos un patio chiquito y encerrado entre cuatro paredes. Así que cuando llega el momento de "la caló", no hay quien pare allí dentro (o fuera, según se mire). Eso sí, es buenísimo para la colada: en un par de horas, todo seco.

Para disfrutar de nuestro "txiki-patio", la mejor época es a partir de abril (cuando no sale lluvioso) y hasta mediados de junio (cuando no viene caluroso). En esos meses se puede comer fuera, que a los que somos de ciudad siempre nos parece lo más de lo más y nos hace mucha ilusión.

A partir de ahí... durante el día, ni asomar. En cambio por la noche da gusto cenar en el patio, y alargar la tertulia con una temperatura ideal. Bueno... y los desayunos también resultan deliciosos.

Pues bien, parece que lo interesante sería poner un bonito toldo. De esos que tienen una manivela y se recogen enrollados. Y aquí estoy... ¿poner, o no poner? he aquí el dilema. Qué será mejor, ¿color claro u oscuro? Como todo se traduce en precio, lo de ponerlo con motor ya casi que ni me lo planteo.

Resumiendo: vamos a empezar nuestro tercer verano en el patio, y aún esperando a un toldo comme il faut, que dicen los franceses..


Pero como algo había que poner, el primer año compré el toldo triangular de Ikea: bueno, bonito, barato, que va haciendo su papel (la "tanga" le llaman mis hijas). Y la idea era que si se ponía muy feo, se podía cambiar cada dos o tres temporadas, ya que valía poco dinero. Pero... ya no lo venden: ¿por qué en IKEA cuando hay una cosa buena la descatalogan?...

Así que como cada año se va deformando un poco más, y también se rompe porque el sol y la lluvia lo van deteriorando, creo que este será el último verano que aguante. Tendré que plantearme en serio la sustitución por alguna otra cosa.

lunes, 7 de abril de 2014

ME PARECE QUE ASÍ SE VA A QUEDAR...

Obra de la fachada del patio: FINALIZADA.

Otro pequeño paso para el hombre... etc., jeje. 

En un par de días (ha hecho mucho calor) se ha podido terminar ya que se secaba la pintura a toda velocidad. Y ahora que ya está pintada toda la pared, y que las ventanas de la casa vecina han sido mejoradas, está todo bastante más curioso que antes. Hemos mejorado mucho en luminosidad, ya que al aclarar la pared se refleja más la luz.






Se nota diferencia a lo de antes, ¿no?...

miércoles, 2 de abril de 2014

VOLVER A EMPEZAR

A mi, que no me gusta Garci, se me tenía que ocurrir este título. Podía haber sido cualquier otro, pero así se va a quedar. Ya se sabe que la primera idea suele ser la que más vale.

Habíamos quedado en que hoy empezarían a hacer esto de rasear toda la pared (porque se desprendían cascotes de piedra y cemento, con el peligro que ello suponía), y llego esta mañana para supervisarlo todo (que esto de las supervisiones se me da muy bien, jeje) y...  ¿qué me encuentro?... pues que ¡ya lo han terminado de rasear todo!
Casi terminado; a falta de pintar, pero para eso hay que esperar a que el cemento se seque, y con el tiempo gris, triste y con un poco de lluvia que me he encontrado al llegar (¿recordáis aquello de la terrible sequía de Miranda?) pues no se si el viernes podrá hacerse.

Mirándolo por el lado positivo, casi mejor que no he estado de cuerpo presente durante la obra, porque me hubiera atacado con la movida que ha sido ("ojos que no ven...") y así al encontrarme con hechos consumados, pues no he sufrido nada. El sufrimiento viene ahora que hay que limpiar todo el cemento y polvo que se mete por todos los rincones. Pero está visto que es mi destino. Llegar aquí y ponerme a trabajar, va todo incluido. Mi "forfait" de pueblo.


Lo que sí me da un poco de palo es que después de tanto poner la barrica, las hiedras, la petunia, las cañas... y tan monísimo que había quedado todo, ahora lo han tenido que mover para hacer sitio al andamio, y espero que no sufran las pobres plantitas con tanto meneo.

Menos mal que a mí en el fondo estas movidas me gustan más que comer con los dedos... y cuando se consigue el resultado final, casi siempre compensa de todos los quebraderos de cabeza.

A ver si para el fin de semana lo tenemos todo terminado y puedo poner la foto-finish.

viernes, 28 de febrero de 2014

YO SOLA ME COMPLICO LA VIDA

Quería poner unas plantas en el patio. Un poco de verde siempre viene bien, y ya que no tenemos jardín, al menos lo simularemos. Así que estuve dando vueltas a cómo poner "algo" donde las plantas se sintieran a gusto. 

Después de mucho pensar (alguna neurona me dejé en el camino), la idea fué: una barrica. De esas de roble, de hacer vino, que por aquí proliferan mucho y en todos los bares las ponen para apoyar los vasos... bueno, aquí y en todas partes. Se han puesto de moda, sobre todo desde que no se puede fumar dentro y hay que salir a la calle para hacerlo. Son muy grandes... su capacidad es de 225 litros, lo cual es un montón... y seguro que con la tierra que le va a caber, cualquier planta va a crecer desaforadamente (a menos que yo la mate, que soy bastante terminator para lo verde).

Total, que pregunté en el Bar Chuscar (que es como mi segunda casa/oficina cuando estoy en Miranda, ya que ¡tienen WIFI!), y Carlos se ofreció a conseguirme una. Y por fin, el otro día, llegó la barrica.

Las barricas tienen tapa en los dos lados. Y hay que quitar una de las tapas para poder meter la tierra... pero hay que cortar la madera, porque si se aflojan los aros metálicos se suelta todo el barril y ya no hay forma de volver a montarlo...

Te dicen: "es muy fácil, haces un taladro y luego metes la sierra de calar y listo". Así que primero había que hacer unos agujeros de drenaje en uno de los lados; luego darle la vuelta y empezar con el otro lado. Ahí me puse, con el taladro y una broca para madera, a hacer unos agujeritos...  y luego meter la sierra de calar...



Cortar, ya empecé a cortar. Una parte, porque luego la hoja de sierra se torció, se dobló, se quedó hecha un asco, y llegó un momento en el que ya no pude seguir con ese sistema. Y entonces tuve que aplicar el plan "B": ir haciendo agujeros y más agujeros con el taladro, hasta conseguir una línea completa de corte.


Y tampoco es fácil, que no he visto una madera más dura en mi vida (roble macizo)... hasta se me rompió una broca...(¡menos mal que tenía dos!). En resumen, ya conseguí quitar un círculo completo de la tapa, y luego tuve que ir poco a poco quitando el resto...

Pero a mí cuando se me mete una cosa en la cabeza, no hay quien me la quite, y he conseguido dejar la barrica sin tapa, perfectamente preparada para ponerle la tierra y las plantas correspondientes. Ya llegará el capítulo de la jardinería y ¡a ver lo que duran las plantas!


sábado, 25 de enero de 2014

CAMBIO DE PUERTA

Nuestra casa traía ya puesta esa puerta de entrada, que no me gustaba nada, pero que como estábamos metidos en pleno follón de gasto, había que hacer economías.

Además de no ser bonita de ser fea de narices, como es de chapa metálica nos daba continuos problemas a la hora de abrirla y demás.  Sobre todo en verano, cuando le daba el sol toda la tarde, se dilataba y empezaban las dificultades para abrirla. Además, al ser totalmente ciega (aunque llevaba esos dos laterales de pavés), dejaba pasar poca luz y no era hermética contra frío, calor y polvo de la calle. Para ventilar había que dejarla abierta de par en par (varias veces se había metido el gato del vecino a husmear por toda la casa...) ya que no tenía otra posibilidad.

Todos estos problemas en conjunto me empujaban a cambiarla, pero como ya he dicho lo hemos ido dejando. Y al no ser una cosa imprescindible, se quedó en la lista de "futuros". 

Pero el futuro de la puerta ya llegó. Hicimos un diseño (mi arquitecta, ¿quién si no?) y un bonito plano con todas sus medidas para que el carpintero me la realizase a medida del hueco y a gusto del consumidor.

Lo primero fue quitar la puerta anterior. ¡Aquello ya parecía otra cosa...!


Ya que cambiábamos, la pusimos un poco más adentro, para que quedara más resguardada. Ahí aún no tenía el cristal puesto. Y mientras estaba el carpintero, César, trabajando, yo me quedé castigada dentro de casa, porque para salir había que hacer salto de valla, y no estoy yo para estos excesos... 


Luego vino lo que siempre tiene que pasar: la cagada de turno. Yo había encargado el cristal transparente. Que a mi me gusta ver la calle desde dentro y si por cualquier causa no quiero que me vean a mí, pues ya pondré una cortina que lo impida. Pero entre que yo te digo que tú me dices... no nos entendimos bien el carpintero y yo. Y la cosa es que el cristal que trajo es translúcido. Y no me gusta demasiado (vamos, que me gustaba transparente y punto), pero como no es cosa de otra vez empezar a esperar que lo hagan de nuevo, etc.etc., pues de momento así se ha quedado. Tengo que reconocer que en el interior, la luz que entra con este cristal es muy bonita. Pero con la madera de la puerta me parece que hace demasiado contraste y no termino de verlo. Así que ahora el siguiente paso será "cambio de cristal"... ¡y que no terminamos nunca! Pero eso será para un futuro (muy alejado).


Una vez colocado el cristal y la puertecilla lateral, así es como queda, vista desde el exterior y desde el interior. 
La puertecilla lateral tiene la función de ventilar y se puede dejar abierta incluso cuando nos vamos de casa, porque queda muy estrecha y por ella no se puede acceder. Incluso si alguien metiera la mano (o el brazo) no alcanza a la manilla de apertura, y en el hipotético caso de que alcanzara, no hay más que dejar la llave pasada, y no hay ningún peligro de que pase nadie al interior. 
Cuando estuvo totalmente ajustada y terminada, vino el albañil a suprimir los pavés anteriores y rematar bien todo. Tuvo que poner el peldaño de acceso nuevo y los remates laterales. Un día y medio de trabajo en total, y ya tenemos nuevo acceso a nuestra casa.

Ahora falta rematar la pintura (eso me toca a mí), y ¡habremos superado otro nivel!

jueves, 16 de enero de 2014

VOLVIENDO A AQUELLO DE LOS "IMPREVISTOS"

Que no se acaba nunca una obra, no. Pero bueno, también eso forma parte de la diversión. La parte mala es que -al final- siempre acaba costando dinero y dando trabajo. Pero hay que fomentar la economía, que la crisis es muy mala.

Total, todo este preámbulo para decir que nuestras famosas humedades en la cocina de la casa, tienen que solucionarse de alguna manera. Hemos puesto un aparato que modifica la polaridad del agua que asciende por capilaridad en los muros (¡toma!) y que tal parece como magia potagia. La magia será cuando veamos que funciona; si no, será potagia y a la porra con el aparato. Y si no funciona, tendré que reclamar, que me dieron garantía.

La marca es MUROTERM.  En su página explican todo el proceso de desecación de las humedades y si alguien tiene mucho interés lo puede mirar ahí. No voy a copiar todo, porque viene a ser como una clase magistral de física y ya hace tiempo que mi neurona no está para tantos trotes.

Pero resulta que la pintura que tenemos en la pared es plástica. Tan tan plástica, que hace una película impermeable sobre el muro que no deja transpirar a la pared. Así que la humedad va a tardar mil años en secarse. 
Y para evitar eso, lo mejor es rascar la pintura y dejar que se seque todo bien antes de proceder a la reparación y nuevo pintado de todo.

Así que me he provisto de un trasto similar a este:



y me he puesto dale que te pego a quitar pintura. Después de varias horas de trabajo, he dejado el suelo hecho una cuadra, eso sí, pero el trabajo no avanza nada. Cuesta una barbaridad, incluso con el aparato eléctrico, porque la pintura está muy pegada a la base. Así que al final he ido quitando lo que buenamente estaba más flojo, y así se ha quedado. Algo ya respirará el cemento y esperemos que para la primavera se note la diferencia.




miércoles, 23 de enero de 2013

EL ÚLTIMO BRICOLAJE (POR AHORA)

Se me había olvidado ponerlo. Y después de lo que nos ha costado prepararlo, pensarlo, hacerlo... tendría que haberlo publicado inmediatamente.
Pero como tengo la cabeza más p'allá que p'acá se me había quedado traspapelado.

Estoy hablando de la gran obra de la barandilla del altillo.

Primero, hay que pensar y diseñar; tomar medidas, decidir material y forma, y gracias al Sketchup, ponerlo en un dibujo comprensible.

Luego, comprar las maderas, colorearlas y barnizarlas; proveerse de unos cuantos tirafondos y escuadras de sujeción, y llevar todo al pueblo.

Astutamente, hice todo esto y lo llevé al pueblo en una fecha en la que iba a estar allí Raúl: nuestro "operario de cabecera",  que es muy apañao. Y menos mal, porque si llego a estar yo sola... hacerlo, lo hubiera hecho, pero me hubiera costado mucho más tiempo y trabajo y habría quedado peor; eso seguro.

Lo que no estaba previsto eran las inclinaciones que tienen todas las paredes de esta casa, que fue lo que más guerra nos dio, pero al final, después de un par de intentos (y varios agujeros inservibles en la pared), lo conseguimos y quedó así de chula. Al menos hará su papel de quitamiedos y ya se puede usar el altillo para dormir.

viernes, 15 de junio de 2012

LAS "CAGADAS"

Siempre las hay. No encontraréis una obra en la que no haya un azulejo mal puesto, o una ventana que se abre al revés. Vamos..., lo normal.
Aquí hemos tenido algunas. Creo que la más gorda ha sido la puerta del baño del segundo piso.
El altillo de Naia va colocado a 1,90 m. para que por debajo se pueda circular tranquilamente. Salvo que seas jugador de baloncesto, pero de esos no andan muchos por aquí. Por eso la puerta del baño tenía que ser a medida. En lugar de la altura estandar: 2,03 m., había que hacerla de 1,90 m.o algo menos, y para proporcionarla, que fuera de 62 cm de ancha. Pues no:

                                                                                       
Ya le hicieron luego un apaño. Un medio apaño chapucita, pero solucionamos la cagada. Dese fuera se
ve una puerta "motxa", achaparrada... porque de ancho tiene más de 70 cm.
Desde dentro se ve normal cuando está cerrada. Pero cuando se abre, hay un frente de madera arriba que cierra la vista del altillo.







Otra. El suelo de la planta baja era de baldosa, pero al haber tirado un tabique que cerraba la antigua cocina, estaba todo roto, y no era cosa de cambiarlo. Así que la solución era superponer un parquet flotante que sale baratito y es muy aparente. Pero en la zona de la puerta de entrada no se podía, porque la puerta de la calle es metálica y esas no se pueden recortar. Un problema (recordemos: IM-PRE-VIS-TO).

Para solucionarlo, dijimos que dejaran la entrada con la baldosa (viene a ser 1 m2. aproximadamente), y a partir de la línea de la esquina poner el parquet.

Pero, al colocarlo, no se por qué motivo o elucubración mental, el corte quedó en "medio-mitad". Lo hemos podido solucionar quitando un par de lamas, aunque nos han quedado unos agujeritos en el suelo...

Ya sabéis: imprevistos y cagadas, no faltan nunca en una obra.

jueves, 24 de mayo de 2012

CASI QUE NO HA LLOVIDO ...

... desde la ultima publicacion. Que se ha pasado más de un mes. Y lo de la lluvia, no lo digo en sentido figurado, sino en sentido literal. Porque en la zona de Miranda de Arga, que llevaban tres años de tremenda sequía (según contaban)..., que ni se acordaban de cuando llovió en serio la última vez...

Pues ha sido llegar nosotros, y el diluvio. Que casi ni hemos tenido un par de días de sol-sol y calorcito, que esto parece el cantábrico. Creo que nos van a sacar en procesión para atraer a las lluvias y olvidar de una vez la falta de agua. :-)

Total, que en estas semanas, hemos estado yendo y viniendo, pasando dos o tres días, incluso una semana entera, y sufriendo las vicisitudes propias de las obras recién terminadas (recordad: IM-PRE-VIS-TOS) que hemos ido toreando como hemos podido.

Y la cosa es que estábamos tan ricamente pasando un fin de semana toda la familia (nuestro bautismo de fuego) cuando, de pronto, por una pared empezó a salir agua como en Niágara. Como había estado lloviendo tres días seguidos, lo primero que pensamos fué en una filtración desde el exterior. ¡Qué preocupación! A ver si ahora se nos va a caer media casa por el agua... Así que a buscar el origen y tratar de encontrar soluciones. Después de una semana de elucubraciones varias, que iban desde que entraba el agua desde el patio del vecino, a que filtraba la lluvia desde lo alto de la casa... resultó ser más prosaico que todo eso.
En el momento de colocar una puerta, el carpintero debió de pinchar un tubo de la calefacción. Y claro, al principio la instalación de calefacción estaba vacía y no pasa nada, y al ponerla en marcha al principio sale poca agua, y no se ve por ningún lado (sí, por eso estuvimos muertos de frío la otra vez... porque la calefacción perdía presión y se apagaba), pero al final, una vez que se pone en funcionamiento todos los días, el agua tiene que salir por un sitio o por otro. Y salió por la pared de la cocina que está justo debajo de la avería.


Menos mal que encontramos el origen y no ha sido tan grave. Eso sí, tuvimos que rascar la pintura para que secara más rápidamente la pared...

Ahora a esperar que seque bien para poder pintar nuevamente todo. Si ya digo que esto parece el cuento de nunca acabar.

Con eso de la lluvia (esa que no veían en Miranda desde hace años...), en el patio nos caía agua a chorros procedente de los tejados de la casa de al lado. Y ¿sabéis qué?...

Síiiiiii, claro...  IM-PRE-VIS-TO. Habrá que poner un canalón para recogida de esas aguas y que no vayan en caida libre.

Aprovecharemos para hacerlo cuando pongan el andamio para pintar el patio, y esperemos que funcione todo.


Y así de susto en susto y de problemilla en problemilla, vamos pasando el tiempo y puliendo la obra y sus remates.

En los siguientes capítulos ya vendrán las cosas positivas, que las tiene, y es que al final a pesar de todo, estoy contentísima con la casa. Me gusta, y mucho. Y casi, casi, me dará pena el día en que todo esté perfecto y no haya nada que hacer. Entonces se nos acabará la diversión y el entretenimiento.

Pero no voy a adelantarme, que aún queda mucho  trabajo por hacer.